Lo que hizo Cruzcampo con Lola Flores se ha convertido en una moda al alcance de todos, simular la voz y las facciones de una persona con Inteligencia Artificial. Un arma de doble filo que si se utiliza mal, pone en jaque la privacidad y la integridad de las personas.

Imagen de Lola Flores para el anuncio de Cruzcampo

¿Qué es el deepfake?

Deepfake también conocido como «medios sintéticos» son recreaciones que se generan con Inteligencia Artificial (IA). Es una técnica que se utiliza para crear vídeos o imágenes falsas en las cuales se manipula de manera realista el rostro de una persona para hacer que parezca que está haciendo o diciendo algo. Esta técnica se basa en algoritmos de aprendizaje automático, especialmente en el aprendizaje profundo (deep learning), para generar contenido multimedia que puede ser extremadamente convincente y difícil de distinguir de los medios auténticos. El término deepfake proviene de la combinación de deep learning y fake.

Esta tecnología nació en la época de los 90. En 1997 se generó el primer video que simulaba el rostro y voz de otra persona, se llamó «Video Rewrite». En el aparece una mujer cuya voz y cara no le pertenecen, es considerado como el primer deepfake de la historia.

Desde celebridades hasta políticos, cualquiera puede convertirse en el blanco de esta tecnología. Taylor Swift, el Papa Francisco o el expresidente Obama han sido victimas de usuarios que han manipulado sus rostros.

Taylor Swift fue la última famosa en ser noticia al manipularse su imagen con contenido pornográfico. El contenido no consentido se difundió en redes sociales y generó un aluvión de criticas de los fan de la cantante. El expresidente Obama también fue usado en un vídeo donde aparecía él dando un discurso. El Papa Francisco también ha sido victima de innumerables imágenes que han sido manipuladas con la IA.

Las Consecuencias para la Privacidad y la Huella Digital

Aunque el deepfake puede parecer una herramienta últil para la creatividad y el entretenimiento, sus implicaciones en términos de privacidad y seguridad son profundamente preocupantes.

  • Manipulación de la Verdad: La capacidad de crear vídeos falsos convincentes plantea serias preocupaciones sobre la manipulación de la verdad y la confiabilidad de los medios de comunicación. Los deepfakes pueden utilizarse para difundir información falsa o difamar a personas inocentes, lo que pone en duda la confianza en la información y la integridad del discurso público.
  • Amenaza para la Intimidad: La proliferación de deepfakes aumenta el riesgo de violaciones de la privacidad y el acoso digital. Imagina ser víctima en el que tu rostro es superpuesto en contenido pornográfico o comprometedor, todo creado sin tu consentimiento. Esta forma de manipulación puede tener consecuencias devastadoras para la vida personal y profesional de una persona.
  • Desafío para la Autenticidad: Con la creación de rostros falsos cada vez más avanzados, la distinción entre lo auténtico y lo falso se vuelve cada vez más borrosa. Esto plantea desafíos significativos para la autenticidad en línea y la verificación de identidad, lo que podría tener repercusiones en áreas como la seguridad digital y la prevención del fraude.

¿Cómo detectar un deepfake?

Detectar un deepfake puede ser un desafío, ya que la tecnología detrás de estos vídeos falsos está en constante evolución y se vuelve cada vez más sofisticada. Sin embargo, aquí hay algunas señales y técnicas que puedes utilizar para identificar un posible deepfake:

  1. Anomalías en el rostro o el movimiento: Observa cuidadosamente el rostro y los movimientos de la persona en el vídeo. Pueden presentar anomalías sutiles, como parpadeos irregulares, movimientos faciales poco naturales.
  2. Calidad de la imagen y el audio: Suelen tener una calidad visual o auditiva ligeramente inferior a la de los medios auténticos. Busca pistas como artefactos visuales, bordes borrosos o inconsistencias en el audio que puedan indicar manipulación.
  3. Comparación con material auténtico: Si tienes acceso a material auténtico de la persona en cuestión, compáralo con el vídeo sospechoso. Busca diferencias significativas en el rostro, la voz y el comportamiento que puedan indicar manipulación.
  4. Verificación de la fuente: Investiga la fuente del vídeo y la credibilidad del canal o plataforma donde se publicó. Si el vídeo proviene de una fuente poco confiable o desconocida, es posible que debas ser más cauteloso al evaluar su autenticidad.
  5. Uso de herramientas de detección de deepfakes: Existen herramientas y programas disponibles que pueden ayudar a detectarlos utilizando técnicas como el análisis forense de imágenes y la detección de manipulación digital. Aunque estas herramientas pueden no ser infalibles, pueden proporcionar una capa adicional de verificación.

Aunque puede tener aplicaciones creativas y divertidas, también plantea serias preocupaciones éticas y sociales, ya que puede ser utilizado para difundir información falsa, manipular la opinión pública, o crear contenido pornográfico no consensuado, entre otros usos perjudiciales. La responsabilidad recae en todos nosotros para garantizar que la tecnología se utilice de manera ética y responsable, protegiendo así nuestra privacidad, nuestra integridad.

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